Quién es la Bruja Dakota

Todo empezó con un verano inolvidable allá por 2021, cuando las montañas de la Sierra de Cameros se convirtieron en mi refugio y laboratorio. Entre paseos con mi abuelo Norberto, cargados de flores, plantas medicinales y mucha sabiduría, nació «La Bruja Dakota». Desde siempre, él ha sido mi maestro de naturaleza, enseñándome cómo antes las plantas no solo adornaban los caminos, ¡sino que también curaban!

Con el tiempo, mientras estudiaba Sociología, me di cuenta de algo importante: si no hacemos algo para mantener viva la memoria de nuestros ancestros, sus tradiciones podrían perderse. Así que un día decidí transformar ese conocimiento en acción, y «La Bruja Dakota» pasó de ser una idea mágica a un proyecto con raíces profundas.

Primero empezamos recolectando plantas y desarrollando aceites que atraparan sus propiedades. Estos aceites son pura naturaleza embotellada: huelen a sierra, a monte, a ese abrazo que te da el viento fresco al pasear entre árboles. Y de ahí nacieron nuestros productos naturales, creados con un profundo respeto por las tradiciones y la tierra que nos vio crecer. 

No usamos químicos ni contaminamos las aguas. Trabajamos con lo que la naturaleza nos da, colaborando con proveedores locales y aprovechando materias primas que otros descartan. Porque si algo aprendí de mi abuelo es que todo lo que necesitamos ya está aquí, solo hay que saber escucharlo y respetarlo.

Hoy, tras cuatro años, «La Bruja Dakota» es un sello de identidad, una forma de decirle al mundo que nuestras raíces importan, que la sabiduría de nuestros ancestros tiene valor. Y aunque el nombre pueda sonar un poco misterioso, al final, no es más que mi abuelo Norberto y yo cuidando lo que amamos.

¿Te atreves a descubrir la magia de las plantas? 

“La naturaleza no es solo nuestro origen, es también nuestra medicina y nuestra maestra. Cuidarla, honrarla y crear con ella es el hechizo más poderoso que podemos lanzar.” — La Bruja Dakota